Meknès fue declarada en diciembre
1966 Patrimonio Universal de la Humanidad por la U.N.E.S.C.O.
Es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos que
conoció un periodo de gran prosperidad bajo el reinado de
Moulay Ismaïl (1672-1727). Lo que queda de aquella era de
esplendor y de las épocas anteriores, hacen de esta ciudad
una etapa importante en todo viaje a Marruecos. Moulay Ismaïl
eligió Meknès como capital por razones a la vez estratégicas,
políticas y geográficas. Además de su interés arquitectónico
evidente, la Kasbah de Meknès tiene una importancia singular
por el hecho de que se trata de la primera gran obra de la
dinastía de los Alaouites, dinastía que reina en Marruecos
desde hace más de 300 años.
En la actualidad Meknès comprende dos ciudades, una antigua
y otra moderna separadas por el pequeño valle del curso de
agua Boufekrane. Desde la ciudad nueva se puede disfrutar
de una extraordinaria panorámica sobre la Medina con sus numerosos
minaretes, sus murallas y su ciudad imperial